Los mismos científicos que realizaron este estudio habían determinado que las reacciones de hombres 'gay' coinciden con las de mujeres heterosexuales.
Una nueva investigación fue realizada por científicos del Instituto del Cerebro, de Estocolmo (Suecia) que pidieron a un grupo de voluntarios oler sustancias hormonales (feromonas) tanto femeninas como masculinas, que en muchos animales activan la reacción defensiva y sexual.
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Las mujeres heterosexuales encontraron que las feromonas masculinas y femeninas son igualmente agradables en tanto que los hombres heterosexuales y las lesbianas prefirieron las feromonas femeninas.
Por otra parte, tanto los hombres heterosexuales como las lesbianas señalaron que las hormonas masculinas eran más irritantes que las femeninas.
Estímulo olfativo o sexual
En los hombres heterosexuales el procesamiento de la hormona masculina se realizó en el área del cerebro que tiene que ver con el sentido del olfato. Sin embargo, la hormona femenina se procesó en el hipotálamo, que está vinculado a la estimulación sexual.
En las mujeres heterosexuales, la zona sexual de su cerebro reaccionó ante la hormona masculina, en tanto que la hormona olfativa fue percibida por el área olfativa. En las lesbianas, tanto la hormona femenina como la masculina fueron procesadas por los mismos circuitos básicos del olfato, indicaron los científicos.
El nuevo estudio fue financiado por el Consejo de Investigaciones Médicas del Instituto Karolinska y la Fundación Wallenberg y fue publicado este martes por la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
Homosexualidad, un comportamiento aprendido
Según los científicos, en ambos casos los resultados del estudio dan peso a la idea de que la homosexualidad tiene una base física y puede ser un comportamiento aprendido.
Además, "demuestra que la orientación sexual puede tener una base diferente entre hombres y mujeres", indicó Sandra Witelson, experta en anatomía cerebral y orientación sexual de la Escuela de Medicina Michael G. DeGroote de la Universidad McMaster, en Hamilton (Canadá).
"Lo importante es estar abierto ante la situación probable de que haya factores biológicos que contribuyen a la orientación sexual", añadió.